Salud mental: ¿Por qué es tan difícil volver a trabajar?

Hay más del doble de desempleados entre los enfermos mentales que en el resto de la población, según un estudio de la OCDE.
(Keystone)

Tras vencer la depresión y las adicciones, Peter* consiguió un empleo. Un contrato laboral puede ser una fórmula en la que ganan tanto los patrones como los empleados. Suiza obtiene buenas notas en este ámbito, pero la OCDE opina que puede mejorar.

“Hace tres o cuatro años no tenía ninguna perspectiva. Ahora, las cosas van mucho mejor”, afirma Peter, quien alguna vez se vio atenazado por las adicciones y la depresión. Hoy realiza tareas de recepción y administración cuatro días por semana en una residencia de jubilados.

Delgado, de voz suave y con 27 años de edad, Peter encontró su empleo actual a través Job Coach Placement (JCP), un programa de empleo que apoyan los servicios psiquiátricos de la Universidad de Berna.

“La meta es la reinserción paulatina de la gente en el mercado laboral”, explica a swissinfo.ch Caroline Wyss, asesora de empleo en JCP. Algunas de las personas acuden a la institución para recuperarse de periodos de agotamiento o depresión. Otras, cuando padecen enfermedades como la esquizofrenia o el trastorno bipolar.

“Cuando llegan lo primero que hacemos es analizar su situación. El contexto laboral del que provienen y cuáles son sus fortalezas profesionales”, dice Wyss. Peter, por ejemplo, disponía de conocimientos de informática, de producción multimedia y también sabía algo de contabilidad, márquetin y administración, tenía a su favor múltiples e interesantes habilidades.

Pero sus problemas mentales le impidieron alcanzar una posición profesional sólida. Encontró un par de trabajos al azar, pero no fueron estables, y después comenzó a cobrar el seguro de desempleo y discapacidad.

Una de cada cinco personas en el mundo padece algún trastorno mental en alguna etapa de su vida, lo cual puede generar un efecto devastador su trayectoria profesional.

En Suiza, “de cada tres personas que cobran el paro o reciben asistencia social o ayudas por discapacidad tienen un trastorno mental”, según un Informe de la OCDE publicado a principios del 2014. Documento que alerta que “la tasa de desempleo entre las personas con enfermedades mentales es más del doble que la tasa de paro general”.

En Suiza, el riesgo de caer en la pobreza cuando se padece este tipo de mal es mucho menor que en otros países de la OCDE. El país alpino es generoso en el otorgamiento de ayudas en casos de enfermedad, discapacidad y desempleo. Por otra parte, al ser el que más psiquiatras tiene por habitante –dentro de las naciones encuestadas– cuenta con una amplia oferta de clínicas y tratamientos , entre ellos los llamados talleres protegidos, diseñados para facilitar el empleo a personas con problemas.

“En Suiza pasa algo increíble. Contamos con numerosas instituciones de protección que ofrecen trabajos que requieren baja cualificación. Pero hay muchas personas con trastornos mentales que son muy inteligentes y están altamente cualificadas”, señala a swissinfo.ch el psiquiatra Niklas Baer, uno de los autores del estudio de la OCDE y jefe del Departamento de Rehabilitación de los Servicios Psiquiátricos del Cantón de Basilea Campo.

Según Baer, los llamados empleos con apoyo -diseñados para la reinserción en el mercado laboral- tienen más sentido, ya que la gente puede buscar empleos que se adecuen mejor a su nivel de formación. De ahí que existan programas como JCP, aunque la oferta varía de un cantón a otro.
Punto de inflexión

Abandonar los estupefacientes y el alcohol marcó un punto de inflexión en la vida de Peter. Tras someterse a diferentes pruebas de aptitud laboral prescritas por el seguro de discapacidad, un trabajador social lo dirigió a JCP.

El programa JCP consta de tres fases. La primera se enfoca en encontrar un empleo para el solicitante y en ayudarle a acostumbrarse al ritmo y estructura de un trabajo diario. Esta etapa suele durar seis meses y es financiada por el seguro de discapacidad.

“Mi asesor en JCP me ayudó a encontrar rápidamente un puesto de prácticas profesionales y también a actualizar mi currículum. Esto fue lo que más trabajo me costó. No me atrevía a escribir cartas de motivación”, recuerda Peter. Tras las prácticas en una institución cultural, recibió una oferta para un empleo temporal en una residencia de la tercera edad.

Si todo marcha bien, el empleador pagará un pequeño salario a la persona que se reinserta en el mercado laboral, ingreso que puede sumarse otra clase de ayudas sociales. El objetivo es que después de un tiempo la persona consiga un trabajo fijo con un sueldo mensual, como sucedió con Peter.

Visto en: swissinfo

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